Criptomonedas, ¿una oportunidad única de negocio o uno de los mayores fraudes de la historia?

El 25 de abril de 2010 Bitcoin comienza a operar a un precio de 0,003 dólares.

En julio del mismo año alcanza un precio de 0,08 dólares. Desde entonces inicia un rally alcista que en 2011 le lleva a alcanzar la paridad con la moneda norteamericana.

El 27 de septiembre de 2021 cotiza por encima de los 40.000 dólares.

Si el 25 de abril de 2010 hubiéramos invertido la modesta cantidad de 10 dólares en Bitcoins, hoy tendríamos un patrimonio de 150.000 dólares.

Para llegar a este mundo digital, los medios de pago han recorrido un largo camino en el tiempo.

Cuando en el siglo VII a. C. los griegos acuñaron las primeras monedas a base de aleaciones de oro y plata, sería imposible que imaginaran su evolución.

Posteriormente, se empezaron a acuñar medios de pago con aleaciones mucho más baratas y asequibles. Había llegado el embrión del sistema fiduciario, basado en la confianza en su emisor. Este sistema convivió con el patrón oro, que consistía en la posibilidad de canje entre ambos activos a un tipo de cambio fijo. Tras la Gran Depresión de 1929 desapareció para dar paso al sistema fiduciario.

Ochenta años después, Satoshi Nakamoto inventó la primera moneda digital y descentralizada. Consciente de la necesidad de un activo seguro e independiente del control de los bancos centrales, creó la red Bitcoin en 2009. Se sospecha que esa identidad tan solo fue un seudónimo utilizado por su autor o autores. Ni tan siquiera es segura su nacionalidad japonesa, ya que se realizó un estudio sobre los horarios en los que publicó mensajes en el foro Bitcoin. El resultado fue esclarecedor. Se comprobó una disminución acusada de su actividad entre las 5 a. m. y las 11 a. m. del meridiano de Greenwich. Como este patrón era estable durante todos los días de la semana, se estimó que, tal vez, pudiera residir en una región dentro de la zona horaria UTC-5 o UTC-6. Esto incluiría algunas regiones de América del Norte, América Central, el Caribe y América del Sur. Demasiado misterio hasta con la identidad del genio que inventó el mundo cripto.

Desde 2009 hasta nuestros días se está experimentando una irrupción frenética de criptomonedas. Aunque algunas como Bitcoin Ethereum, Solana, Cardano o Ripple puedan ser muy conocidas, existen más de diez mil. Muchas fracasarán en su tentativa de ser líderes en sus respectivas áreas. De ahí el enorme riesgo que conlleva aventurarse sin criterio en algunas de ellas.

Muchos inversores las están adquiriendo con la esperanza de repetir los increíbles beneficios obtenidos por quienes tuvieron el acierto de hacerlo en sus orígenes. Como prueba de esta volatilidad, basta con observar el desplome de las criptomonedas el 20 de septiembre de 2021. En solo un día su valor descendió un 11%, reflejando una pérdida de 250 mil millones de dólares según la página web CoinMatketCup. Fue el reflejo del temor a la caída del gigante inmobiliario chino Evergrande.

El dilema al que se enfrenta el mundo cripto en un futuro próximo es el de garantizar su valor y estabilidad. Hay noticias interesantes sobre ello, como las novedades legislativas existentes en Alemania, donde se permite a sus gestores adquirir hasta un 20% de sus carteras en este tipo de activos. Otro caso es el Real Decreto Ley 7/2021, por el que se crea el Registro de Plataformas de intercambio y custodia de criptomonedas del Banco de España y del SEPBLAC. También es destacable que El Salvador haya sido el primer país que ha declarado al Bitcoin como moneda oficial.

En el polo opuesto se encuentran las políticas de potencias mundiales como China. En 2017 y el pasado 24 de septiembre de 2021 prohibió las transacciones financieras realizadas con criptomonedas. A primera vista, semejantes noticias deberían hundir su credibilidad. Sin embargo, hay que recordar que, tras el anuncio de su ilegalidad de 2017, Bitcoin alcanzó un nuevo máximo histórico tres meses después.

Una tendencia que se está comprobando es que cada vez se introducen en este mercado inversores más jóvenes, atraídos por las expectativas de cuantiosos beneficios. Arriesgando su patrimonio con la intención de especular con algunos miles de euros, obvian el riesgo en el que incurren.

La regla general que debe imperar en todo proceso de inversión es conocer el producto en el que se va a destinar el ahorro. Las criptomonedas son un activo digital con futuro incierto en la actualidad. Además de ello, sufren una volatilidad extrema en sus cotizaciones. Emplean un cifrado criptográfico para garantizar su titularidad y asegurar la integridad de las transacciones. De esta manera, se controla la creación de unidades adicionales para evitar su copia.

¿Cómo funcionan? Aquí radica la principal razón de su éxito como activo. No están reguladas ni controladas por ninguna institución, por lo que no requieren de intermediaros en las transacciones. Para su control se utiliza una base de datos o registro contable compartido (blockchain) que verifica las transacciones, no permitiendo el borrado de datos.

Puede ser que estemos en los albores de un sistema de pagos totalmente digitalizado. Es posible que tengamos ante nosotros la mejor oportunidad de inversión de nuestras vidas, pero también que muchos se arruinen apostando por criptomonedas que en el futuro no tendrán valor.

Mientras tanto, los inversores de criptomonedas deberán ponerse el cinturón de seguridad para no precipitarse al vacío de la montaña rusa en la que se hallan inmersos.

Solo los valientes que mantengan la cabeza fría y dispongan de información veraz y profesional serán los que escriban la historia como ganadores.

Como siempre, el juez inexorable del tiempo dictará su sentencia.

Socios BK - Andres Alonso Despachos BK Cefime Asesores

 

 

 

 

Andrés Alonso Castillo

Socio director fiscal

Despachos BK ETL Global | Miranda de Ebro

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